martes, agosto 16, 2005 

hasta el padre hurtado estaría temblando

"La legión debe ser fuerte como un ejército en posición de combate."
- Papa Pío XII al bendecir la obra en 1947).

"En esas iglesias ya no hay verguenza, perdonan todo..."
- Alamedas - Apáguenlo


Los Legionarios de Cristo son (y fueron) una secta maligna. Partiendo por su fundador, Marcial Maciel Degollado, acusado en reiteradas ocasiones de ser pederasta y adicto a las agujas (en especial a la morfina, que se vende como Donatil). Incluso fue expulsado del vaticano en 1956 para ser sometido a una investigación. Al final, nunca se comprobó su culpa (o inocencia). Muchos sostienen que lo de la expulsión fue solo un acto para cuidar la imagen de la iglesia y que jamás se le examinó. Cosa bastante probable teniendo en cuanta su poder y el de sus contactos.
¿Contactos?
Si que los tenían (y los tienen). Siempre se han caracterizado por tener estrechos lazos con lo más selecto de la socialité en los países donde están funcionando. Desde el mismísimo Papa, pasando por los más poderosos del Vaticano, como el secretario de estado Angelo Sodano (conocido por interceder para que Pinochet fuera liberado cuando estaba en Inglaterra). En Chile, los más célebres son Pablo Zalaguett (alcalde de La Florida), Nicolás Ibañez (dueño de D&S-Líder y presidente de la fundación Adolfo Ibañez (Universidad)), Eliodoro Matte (dueño de innumerables empresas y ligado al Consejo Superior de la Universidad Finis Terrae), Guillermo Luksic (que es presidente de los directorios de CCU, VTR, Telefónica del sur y participa en los gobiernos corporativos de Luchetti y Banco Edwards), Agustín Edwards (director y dueño de El mercurio, presidente de Paz Ciudadana, con don graft incluído) y Sergio Cardone (miembro del directorio de Falabella). O sea, la creme de la creme.
Un dato increíble es que en los supermercados de D&S (o sea, Líder) las mujeres no pueden ir a trabajar con pantalones ni muy maquilladas, los hombres tienen que ir con su pelo corto y afeitaditos. Ni hablar de aros o tatuajes. Los que están de la mitad hacia arriba en la escala jerárquica de la compañía deben, al menos una vez al año, "hacer cumbre" en los retiros espirituales. Rezar por Dios, el país y la empresa.
No se puede creer que dentro de los valores fundamentales se incluya el "creer en dios y las personas, guiar la vida por la moral cristiana y trabajar para ser más dignos y así servir a Dios".
En todo caso, no debería extrañar, pues se trata de personas que ven a la mujer "como alejada del espacio público, la mujer para el matrimonio y la familia, la mujer para la educación y las cosas bellas. Pero no para el pleno mundo del trabajo, la mujer tiene que estar limitada al espacio privado, lo que es una concepción casi medieval del rol de la mujer en la sociedad".
"Creemos que la mujer, en todo lo que haga, debe guardar sus condición femenina. El hombre la quiere como ella es, mujer con todas las cualidades y límites de la femineidad. Sin embargo le llegan hoy a las mujeres modelos de comportamiento que le proporcionan una liberación falsa de tipo meramente sexual o que la obsesionan con el éxito profesional".
P-e-l-i-g-r-o-s-o. Y es que tienen un manejo importante en la educación chilena. Son dueños de la Finis Terrae y de muchos colegios para gente bien, como el Cumbres, el Everest y el San Isidro (además de ser los encargados de la "educación religiosa" en el Grange, Ursulinas y Apoquindo). Además, tienen uno "para los pobres": Mano Amiga. Su estilo prefector es peculiar, postulan que la separación entre niños y niñas "es positiva, ya que la manera de dar clases a niños de distinto sexo es completamente distinta. Además, esperamos que las niñas de nuestro colegio se casen con los niños de nuestro colegio, y así habría muchos menos divorcios".
Así y todo, aunque a la mayoría nos choque, no son colegios chicos, tienen más de treina niños por curso y varios paralelos por nivel. Y, quieran o no -ellos, los/as pequeños/as nuevos/as legionarios/as-, salen del colegio con un switch distinto al común de los chilenos: se les crea una realidad ficticia repugnante; se les límita, no hay opción de reflexión. No la necesitan. El pensar por ellos mismos está prohibido, al final, dios es el que decide. Si cada legionario -viejos, chicos y no tanto-, se pusiera a leer y a pensar por su cuenta, sin dudas, no serían de la congregación.
Lo bueno es que no todos salen robotizados. Al final, y en general, hacen las mismas cosas que cualquiera. Se drogan, bailan, tienen sexo premarital, pero sus padres ni lo sospechan (o si lo saben, aparentan lo contrario). A no ser que llegue una niñita con guata de tres meses de embarazo o que al cabro lo mandaron a la posta por intoxicado.
Una vez conversé con una niña de unos 17 años, criada bajo la tutela legionaria, y no podía creer -ella- que tuviera una amiga de su edad embarazada, que la gente que sale de su colegio -en general hombres- se caga fumando marihuana o que la mayoría de los que estabamos ahí no aceptabamos la virginidad como una virtud, sino que como una opción respetable (aunque bastante anticuada). A ese extremo.

Con los adultos pasa algo parecido. Los sacerdotes y autoridades tienen tal dominio de la palabra que llegan a convertir personas normales en verdaderos engendros deshumanizados. Si antes, cuando tenías problemas, le pedías consejos a tu abuelito (que ahora legiona), olvídalo para los próximos que tengas. Su respuesta obvia será "hay que encomendarze a Dios, rezar". Aunque lleves meses cesante, tengas a tú polola/o en la UTI o quién sabe que desgracia, te dicen que la solución a todos los males de la humanidad es hincarse a conversar con dios (lo de la minúscula es intencional, ya sabrán por qué). Que cresta.
Son inconsistentes, inconsecuentes. Trizan relaciones, ocultan quiebres matrimoniales. Destruyen familias y vidas enteras por esto. Siendo que, en teoría, ellos luchan por el amor, la familia y la verdad (se me olvidaba comentar que están detras de la fundación Chile Unido, la responsable de esos terroríficos y populares comerciales anti-aborto-divorcio-condon-y-todo-eso).
Son siervos de un dios que condena a los que no lo siguen, de un dios que, a ciencia cierta, no existe como tal. Y es que Dios, por el solo hecho de escribirse con D mayúscula, posee ciertas carácteristicas que ese dios, su dios, no tiene. "La vida de los que no tienen fé, no tiene sentido", dijo un padre con apellido extraído de disneylandia. No estoy inventando.

Los legionarios son, ante todo, una empresa elitista de adoctrinamiento. Embaucadores de la ilustración y el conocimiento. Hipócritas y superficiales.
Son malos. De verdad.

Datos: 1, 2, 3, 4