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martes, septiembre 27, 2005 

viejos crack

Fuí a Skatalites pensando que sería bueno llegar temprano. A veces se me olvida que en Chile la única vez que algo empezó a la hora fue justo cuando no pude llegar puntual para el primer día del SUE -Santiago Urbano Electrónico, el peor nombre para un recital- del año pasado. Esa vez me perdí a The Mars Volta. Llegué 45 minutos atrasado, o sea, justo los necesarios para no poder verlos. Ni más ni menos.
Volviendo a lo del domingo. Se había escrito en Las Ultimas Noticias que muchos skinheads neonazis iban a ir a ver a los Jamaicanos (¿Jamaiquinos?). Pero bueno, es LUN. Igual me la creí... Aunque ¿que puede temerle un tipo alto, pálido de blancura y sin pinta de punk o travesaño (típicos objetivos de los juveniles amantes de la svastica)?
Nada. O poco, a lo más me llegaba por error un bate de baseball o una botella de cerveza.
Y tuve razón. Ni medio problema.
Mucha gente, nada más. Nunca había visto tantos niñitos disfrazados de rude boy (ska guys). De terno, corbata, suspensores, lentes y gorros antiguos (de esos que compran los abuelos en donde golpea el monito). Eran una verdadera milicia de niñitos fumando y moviendose sin parar al son del reggae y ska que ponía el DJ.
Cuando la canción era conocida (o más movediza) se ponían a bailar coreográficamente, casi entre puros hombres, como en una fiesta de Gremlins. Rare.
Luego de esperar más de una hora, a patas apretadas y con un calor asfixiante, subieron al escenario los "padres del ska". Tres eran viejitos. Mi abuelo -si estuviera vivo- podría ser uno de ellos. Sobre todo el batero, que era además un poco mal genio. El líder era una especie de Adrián y los dados negros, pero con dreadlocks, gorrito y pinta de hiphopero Portoriqueño. Seco tocando el saxo, en todo caso.
El otro en edad de jubilar (pero un lolo a la hora de tocar) era el guitarrista.
Después venían dos o tres "adultos". Tecladista, bajista y trompetista. Mi favorito fue este último. Se robó la película con sus bailes junto al más joven miembro de la banda, que era también dueño de una trompeta. Los nombres no importan, al final, solo quedan detalles como esos.
No hay fotos ni nada, no se nos ocurrió.
Gracias a Saborizante.

viejito batero y gremlins = la locura

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